Category: Arte y cultura

Exposición de Agustín Courtoisie sobre “El derecho a un lugar. Vigencia de un proyecto” (Sobre Vaz Ferreira y el Proyecto de Tierra de Habitación, actualizado en el marco de las luchas por el reconocimiento y en clave de su valor ambiental) en instancias del ciclo Uruguay piensa y debate.

“Lo dijo hace muchos años, con cierto humor negro, el historiador Benjamín Nahum. Palabras más, palabras menos, él decía que si usted es pobre y se muere, el Estado le procura algún sitio decoroso para que descansen sus restos. Pero si es pobre y aún permanece vivo, se las tiene que arreglar como pueda. Sin duda, a Nahum corresponde el mérito de haber rescatado las ideas de Vaz Ferreira sobre la “tierra de habitar”, ese derecho elemental que no ha sido reconocido todavía. Por mi parte, aportaré algunos argumentos a favor de una lectura en clave ambiental de esa iniciativa tan pacifica como revolucionaria. El derecho a ocupar un lugar sin pagar precio ni permiso, por el mero hecho de haber nacido en este planeta, es un derecho individual que nunca figuró en las listas históricas de los derechos humanos, pese a que es “una solución mínima que debería ser admitida por todos los pensadores de todas las escuelas”. ”

Organizado por:

Proyecto Arjé / Red Filosófica del Uruguay / Ateneo de Montevideo/ Centro Académico de Estudios Estratégicos

con el apoyo de La Máquina de Pensar (Radio Uruguay, 1050 AM)

Contacto directo: http://proyectoarje.blogspot.com/

Foto: cine.universiablogs.net

El pasado martes en la capital uruguaya, Montevideo, tuvo lugar un acto denominado “Suramérica territorio de paz”, que contó con la participación de varios artistas uruguayos y venezolanos.

El acto, convocado por la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda de Ayuda Mutua (FUCVAM) y la central sindical única, el PIT-CNT, fue realizado en solidaridad con Venezuela, y en rechazo a las recientes declaraciones del Ejecutivo colombiano que condujeron a un quiebre en las relaciones entre ambos países.

Radio Mundo Real estuvo presente en la actividad, en donde dialogó con Gabriel Bermúdez, Secretario de Relaciones Internacionales de la FEUU, y con el poeta venezolano Ely Briceño, integrante del Frente de Creadores Militantes.

Bermúdez estuvo a cargo de la oratoria que se realizó en el acto por parte de la Federación, y en conversación con Radio Mundo Real, recalcó algunos de los puntos clave de la misma, que implicaba el reclamo por la paz y el respaldo a Venezuela.

“Lo que nos incitó desde la Federación es salir a [dar] una respuesta de reclamar paz. Puede haber diferencias, podemos tenerlas, está bien que las tengamos, lo que no puede haber es de alguna manera una acción bélica, no puede haber guerra entre hermanos”, señaló el Secretario de Relaciones Internacionales de la FEUU.

Una vez finalizado el acto -en el que interpretaron sus canciones artistas como Daniel Viglietti, Luis Pino, Elena Gil, Heber Rodríguez, María Elena Melo, Edgardo Muscarelli y el colectivo Frente de Creadores Militantes- Radio Mundo Real entrevistó a Ely Briceño, quien integra el Frente de Creadores.

Briceño habló de la tarea de su colectivo –que implicaba aportar políticamente “desde lo subjetivo, desde el corazón” a través del arte, para construir un mundo diferente- y se refirió concretamente al acto que se había desarrollado a favor de la paz.

En éste, según afirmó, se había demostrado “que existía unidad latinoamericana”. Además, indicó que la canción de los artistas comprometidos estaba “en pie de lucha”, para hacer “una resistencia cultural” frente a los embates que recibía América Latina.

Foto: Radio Mundo Real

La música rock, cuya raíz representa un acto artístico de repudio al mundo de consumo y de explotación capitalista, sirve de excusa para el encuentro, en la Colombia reprimida, de colectivos cuestionadores del sistema.

“Rock al Parque” es tal vez uno de los festivales de música más importantes de América Latina, que viene celebrándose cada año en la capital colombiana de manera ininterrumpida hace dieciséis años.

Este proceso se ha venido perfilando como un espacio de encuentro entre la población joven de Colombia que desde distintas regiones del país confluyen en un fin de semana de camaradería, alternatividad y rock and roll.

Más allá de las bandas locales, nacionales y los connotados invitados internacionales, desde antes de Rock al Parque se han venido construyendo en la capital colombiana interesantes procesos de resistencia desde la música y otras artes, que buscan ganar un espacio en un evento casi institucionalizado y que con el tiempo tiende a banalizarse, Radio Mundo Real escudriñó tras las tarimas, las resistencias en Rock al Parque.

Contra la cooptación

Jóvenes de Bogotá apuestan a los Procesos Sociales Comunitarios y a la defensa de los Derechos Humanos desde el Rock, reivindicando la rebeldía y resistiéndose a ser cooptados por la mercantilización de las denominadas Industrias culturales, llevando un mensaje comprometido con las transformaciones sociales.

“Nosotros buscamos que los jóvenes que vienen desarrollando otro tipo de ideas o de propuestas empiecen a generar resistencias con otro tipo de ideas , que le lleguen al público juvenil con otro tipo de ideas” dice Andrés Bernal del Centro Cultural Bareke de Kennedy, en Bogotá.

Para Andrés, el “espíritu” del rock es cuestionador del capitalismo e inspirador de nuevos sistemas de organización social, contenido éste que busca rescatarse en el Centro Cultural Bareke.

Entre los artistas internacionales partícipes de esta edición del festival figuró el argentino Andrés Calamaro, quien desde el escenario envió mensajes críticos a la situación social del país.

Las “barras” juveniles ciudadanas y otros fenómenos que para el gobierno de Álvaro Uribe continuado por Juan Manuel Santos significan excusa de “limpieza social”, forman parte las labores extra-artísticas del Centro Cultural Bareke, nos cuenta Andrés Bernal.

Rock humano

Este tipo de trabajo no deja de tener sus complicaciones, dada la represión sistémica instalada en Colombia.

“En Ciudad Bolivar hubo hacia el año 2005 y 2006 un proceso de arremetida muy fuerte contra los grupos y las organizaciones que trabajan en Derechos Humanos, todo el proceso de los ‘falsos positivos' también nos afectó; han caído amigos en ese trasegar” comentó por su parte a Radio Mundo Real Claribeth Oviedo del Movimiento Rock por los Derechos Humanos de Ciudad Bolívar.

Este espacio de trabajo se mantiene desde la autogestión y la movilización en la música.

En diálogo con Claribeth, nos explica que su ciudad es muy estigmatizada y las expresiones culturales jóvenes son criminalizadas dada la densa presencia de la fuerza armada.

Foto: Radio Mundo Real

La mayoría de las estaciones de radio de Somalia han suspendido las emisiones de música. De esa forma acatan la orden de las milicias islámicas, que entienden que la música contradice los preceptos del Islam. Los grupos fundamentalistas islámicos que controlan el sur y el centro de Somalia han amenazado con clausurar las emisoras que violen la prohibición y los empleados radiales temen por su vida. Pocos días atrás, la milicia somalí más poderosa, al-Shaabab, suspendió las emisiones de la británica BBC, porque según ese grupo fundamentalista, la emisora británica trasmite propaganda contra el Islam.

“Le guste o no, la música somalí muy pronto solo será historia». Es muy posible que pudiéramos llegar a pensar que las palabras de este periodista somalí, que se expresó de manera anónima hace algunos días, puedan convertirse en realidad. De hecho desde el 13 de abril pasado, ni una sola melodía se escuchó en las emisoras de Mogadiscio, después de que así lo determinara el Hezb Al-Islam. Este grupo insurgente islamista, en guerra con el gobierno, considera que la radiodifusión de la música va en contra de los principios religiosos, y hasta ha amenazado con tomar represalias contra cualquier estación de radio que muestre un «comportamiento blasfemo».

Mogadiscio es una ciudad caótica, y ha estado, durante muchos años, en las manos de las milicias exclusivistas que se hicieron ricas a través del narcotráfico. En 2006, la Unión de Cortes Islámicas restauró la ley y el orden, pero también implementó medidas radicales en nombre de cierta interpretación de la Sharia. El gobierno transitorio, mucho más moderado y apoyado por Etiopia y la Unión Africana, recobró el poder al final de 2006. Sin embargo, aun debe lidiar con constantes ataques de movimientos radicales.

En este contexto, la docena de emisoras de la capital no ha tenido otra opción que obedecer al Hezb Al-Islam y eliminar la música de todos los programas radiales. Incluso los jingles musicales han sido reemplazados por sonidos de aviones despegando o por cantos de pájaros; pájaros que, por cierto, se han vuelto muy escasos en este país que marcha al ritmo de los Kalashnikovs. Únicamente la radio del gobierno, bajo protección militar, ha desobedecido la nueva medida.

Esta sorprendente censura en las emisoras, está privando a los habitantes del último medio de escape que se conserva en este universo de miedo y frustración. El 13 de abril es, entonces, otra victoria para el oscurantismo. Por suerte para la memoria colectiva y el futuro del país, la música somalí todavía sigue teniendo gran influencia en el extranjero. Minneapolis y Toronto son dos grandes centros de la cultura de la diáspora somalí, en donde muchos talentos están surgiendo. Pero no es nueva esta prohibición. Ya en 2006 los fundamentalistas islámicos, que aún controlan buena parte del territorio de Somalia, emitieron una fatwa que recomendaba apresar y condenar a muerte a todos los integrantes del Comité Nacional de Música de ese país despedazado.

Ahora los que despachan desde la Casa Blanca y el Pentágono, han decidido rescatar a los somalíes del autoritarismo de los integristas y, de paso, salvarlos de todos los peligros que entraña la existencia, como cuando los aviadores estadounidenses lanzaron su artillería sobre unos pastores miserables y famélicos en la región de Afmadow, en el sur del territorio somalí y mataron a 70 de ellos cuando descansaban alrededor de sus hogueras o se agrupaban en torno a pozos de agua. La incesante guerra ha llevado al destierro a los músicos de Somalia. Los cantos han dejado de escucharse en los pozos de Afmadow y se han trasladado a las calles y bares de Toronto, de Londres y de Minneapolis.

Y, por el contrario, la decisión del precario ejecutivo de Sharif Ahmed de cerrar a las radios que no emiten música, ha colocado a los responsables de las emisoras frente a una disyuntiva no poco compleja - los locutores de la famosa radio Shabelle reemplazaron las canciones por sonidos de disparos, bocinas, galopes de caballo, para abrir sus programas -, y se presenta como la respuesta a la misma lógica. Él también quiere dejar claro que tiene la autoridad para terminar con el caos en Somalia. Pero la canción es como la vida: no importa cuán espeso sea el cemento, que a la larga una semilla germinada en las sombras, acabará reventándolo. Somalia está entonces, más presente que nunca en el mundo. Excepto en la misma Somalia... esperemos pues que la paz vuelva a este país, y que muy pronto todos sus habitantes puedan disfrutar tanto de la música y la poesía somalí, como de la extranjera.

Comentarios basados en un artículo de Hernán Zin, escritor, periodista y documentalista español, y otro de Nicolas Lhullier traducido por Paula Cubillos-Monje para Groovalizacion (radio de Bamako, Mali).

A lo largo del programa se escuchan interpretaciones de varios cantantes somalíes como Madar Yare, Axmed Cali Cigaal, Cumar Dhuule, Hanuuniye, K'naan, Maryan Mursal, Magool, Hasan Aadan Somatar, Hibo Nuura y Maxamed Saleebaan. Es una realización de Jorge Laraia.

Web: http://www.fm1037online.com/

Foto: corazonesafricanos.blogspot.com

“Culturas, patrimonio relacional y políticas del conocimiento”: ese es el nombre de una serie de presentaciones y posteriores charlas que se dan en el encuentro de investigadores sociales que se realiza este 3 y 4 de diciembre en la ciudad de Cali, en Colombia.

La investigadora Eliana Toro presentó un trabajo que denomina “Sentidos de lo Popular en la encrucijada de la Memoria Colectiva”, donde se plantea repensar la historia oficial, contrastando “lo popular” a la historia de los grandes discursos, que queda inmortalizada en los libros, revistas, diarios, o en la televisión.

La investigación busca reconstruir los relatos populares, algo que podría ser tachado de “poco riguroso” desde la academia más ortodoxa; sin embargo, la importancia de rescatar la memoria colectiva, las historias orales, la estética del barrio, las marcas del cuerpo, la sexualidad, la lengua, implica el rescatar la verdadera historicidad de lo popular.

Intercalando análisis propios y entrevistas da cuenta de todo ese rico proceso. Interpelando el rol de la universidad, de lo académico, que desde su “torre de marfil” se separa absolutamente del llano, creando una fuerte dicotomía entre la teoría y la práctica. Comparándolo con el despreciado y subestimado saber popular, que no puede separar el hacer del pensar, pues son dos caras de la misma moneda.

El Instituto Popular de Cultura (IPC), es una organización creada en 1947 en la ciudad de Cali, desde donde se intenta desarrollar las capacidades artísticas de las clases subalternas. El rol del IPC también es parte central de su análisis.

Foto: http://www.revistapueblos.org

Con un gran carnaval callejero, el sábado 28 de noviembre comenzó en la ciudad colombiana de Cali el Encuentro Internacional de organizaciones sociales, culturales y comunitarias denominado “Gestar Ciudad”. Se trata de un esfuerzo de explorar alternativas para el desarrollo de ciudades más incluyentes y sustentables.

En el encuentro se están desarrollando múltiples agendas de trabajo, varias de ellas conectadas con procesos urbanos de carácter nacional y regional, que buscan articular dinámicas de gestación de la ciudad desde la renovación urbana, la reconstrucción del tejido cívico, la promoción de la cultura, la educación ciudadana, la planeación participante, el reordenamiento territorial, entre otros aspectos, con el sentido de impulsar dinámicas de transformación sociocultural, caracterizadas por un fuerte contenido de participación de los habitantes urbanos.

El encuentro es convocado con la necesidad de aportar a estos procesos, desde la discusión de actores locales y del resto de Latinoamérica, compartiendo ideas y experiencias diferentes, pero igual de válidas.

Frente a una realidad conocida como “crisis global de ciudad” que da cuenta de una fractura de formas de existencia previas, de cierta pérdida de vitalidad colectiva, cultural y política; asuntos éstos que rebasan las principales instituciones de la Modernidad –como el contrato, el Estado, el mercado, la ciencia, y la educación- se hace necesario afrontar el problema, repensando la ciudad desde quienes la habitan, sin exclusiones.

Cuatro ejes articulan el encuentro. El primero es “Ciudad, sustentabilidad y medio ambiente”, donde se intenta reflexionar y proponer agendas de gestación de la ciudad sustentable. El segundo, “Ciudad, Pedagogía y participación ciudadana”, tiene el objetivo explícito de fomentar la participación y el compromiso con su medio de los habitantes de la ciudad. El tercero es “Ciudad, artes y expresiones populares”; en él se discutirá sobre el lugar del arte y las culturas populares en la gestación de la ciudad. Finalmente el cuarto, “Memoria, territorio y diseño de ciudad”, buscará generar intercambios sobre el lugar de la memoria y el territorio en la gestación de la ciudad, con visión compartida.

Sobre estos ejes el encuentro se propone desencadenar dinámicas de movilización lúdica, ejercicios de reflexión de experiencias, intercambio de trabajos de investigación y construcción de agendas públicas.

Foto: Wikipedia

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